
Es el siete de septiembre de 2012 a las seis de la mañana, en el Centro Social de la Universidad de Murcia cuando comenzamos el Reto que estaba propuesto desde 2011. Más que hablado, estaba masticado. Consistía en recorrerse la Vía Verde desde Murcia, hasta Cehegín. 78 kilómetros. En este Reto fui acompañado por Marcos Garcerán y Valerio Branchina.
Como decía, el Reto estaba planteado desde 2011, en los largos días de biblioteca junto a Marcos. Queríamos llegar un día antes de las fiestas Cehegineras, descansar una noche y parte de la mañana para luego estar a tope para la fiestuqui. Pero nos surgieron complicaciones.
Anduvimos medianamente bien desde Espinardo hasta Molina, salvo porque a mí me dieron dos tirones en las ingles, ya sufridos en la #AventuraMarMenor. Tuve que cargar con ese pequeño, aunque molesto dolor durante toda la travesía.
Pasamos de Molina como si nada y llegamos a Alguazas. La frase era, "ante la duda, tomar el camino de la izquierda" y así fue como hicimos, salvo cuando tuvimos que preguntar a la Policía para sobrepasar un puente por encima de las vías del tren que estaba a la derecha. Un poco más adelante también nos pasamos el camino y tuvimos que recorrer unos 700 metros de más, nos pasamos la bifurcación, pero teníamos la seguridad que ese iba a ser el único camino donde íbamos a tener las dudas.
Quince buenos kilómetros después conseguimos llegar a Campos del Río. Se podría decir que la Vía Verde se estaba haciendo cada vez más monótona, pero me quedaría sin frase para la llegada del siguiente pueblo. Posiblemente Campos del Río fue la última civilización que pudimos encontrar antes de terminar la travesía. Tomamos algo y rellenamos nuestras botellas en la fuente del pueblo.

Los siguientes kilómetros fueron los mortales, no había que hacer demasiado esfuerzo físico, sino mucho psicológico, algo fuera de lo común, atravesar el desierto de Murcia, grandes valles de tierra por donde el camino pasaba por la mitad, o simplemente también pasaba por encima de otros valles en puentes. Resumiendo, aquí si que se volvió el terreno monótono. Todo era igual, todo de color tierra blanca, seca, rajada. Empezó a salir el Sol, se hizo medio día. Aquí casi nos da algo, empezamos a decir tonterías, las primeras palabras que nos venían a la cabeza. Y en un momento dado de no hablar, se escucha un pájaro piar, y, después tantas horas de no escuchar algo diferente a nuestras pisadas y al zumbido de las moscas, ese piar recibió un comentario exclamativo por mi parte. Seguidamente después, Marcos gritó: ¡Ahí hay una navaja!. Y salió corriendo cuesta arriba del valle de tierra seca para encontrarse un trozo de cristal. Ahí no estábamos en nuestros cabales. Y tuvimos que parar a comer y a descansar media hora en los Baños de Mula, pero no era pueblo ni nada, era una Estación de Tren abandonada.

Las complicaciones nos vinieron justo después, a Valerio se le sobrecargaron los bíceps femorales. Nos dirigíamos directos a Mula. Valerio iba haciendo un sobreesfuerzo inhumano, pasamos por la Puebla de Mula, otro paraje donde no vimos pueblo, solo otra estación en ruinas. Continuamos caminando, cuanto menos quedaba para Mula, más forzado iba Valerio. Llegamos a otro trayecto en línea recta a lo que denominamos "La Carretera del Infierno", una carretera entre huertos interminable, donde pasaba un coche el cual nunca giraba y eso nos decía que la carretera continuaba. Las mochilas ardían, eran las 15:30 de la tarde el Sol sobre nosotros, la muerte nos acechaba.
¡Y llegamos a Mula! Un poco más de la mitad del viaje, descansamos con unas Coca-Colas y fuimos al urgencias, allí le dijeron que si seguía andando se podía romper los músculos, así que ahí fue cuando nos sentimos obligados a parar y cortar nuestro reto. Nos emborrachamos con Acuárius y multitud de cubitos para reponer fuerzas y llegamos a Cehegín por la noche. Siempre recordaré el tweet de Marcos mientras Valerio estaba en urgencias: "
En el centro de salud de Mula, uno ya ha caido ( yo no)".
Esto nos supuso el final de este duro Reto. No lo conseguimos, pero lo volveremos a intentar, comprobé que era posible hacerlo, es muy difícil pero si crees que puedes, puedes. Volveremos. Lo conseguiremos. Y esta entrada pasará al pasado.