lunes, 17 de noviembre de 2014

Desde 2381 metros de altitud, la Sagra


Os escribo esto desde el día de después de la subida a la Sagra. Piernas doloridas y cansadas, pero algo mejor de lo que supongo que mañana serán las agujetas. Al día siguiente de la entrada "Preparación para la subida a la Sagra"  nos pusimos en marcha a las 7:15 de la mañana destino Sierra de la Sagra junto con los Adventeros. En un 4x4 conducido por Chupa junto a Diego y Espín, sólo podríamos mostrar los nervios que teníamos junto con las ganas sin parar de decir tonterías. El camino se hizo realmente corto y cuando llegamos estacionamos el coche en el refugio, justo dónde deberíamos partir
hasta alcanzar la cumbre.

Seguimos una pista forestal, ya empezaba ya a refrescar, guantes, braga, gorro de nieve eran totalmente imprescindibles, nos dividimos del camino por un sendero en el cuál empecé a notar mi mala forma física, y todo lo que había perdido en este tiempo. Este sólo era el principio. Llegamos a un llano, muy verde, con unas vistas increíbles de la montaña, donde las nubes arropaban la cima, realmente empinado sólo quedaba hacer una cosa, continuar el camino cuesta arriba, con algún que otro descanso para subir a un árbol y posar para las fotos.

Nuestra sorpresa vino cuando a unos metros de más altitud, empezó a cambiar de color el terreno, de verde a blanco. A cuanto más subíamos más nieve, más desnivel, y más dificultad para dar los pasos. Un paso era medio pie hacia abajo por el deslizamiento de las botas sobre el hielo-nieve. El reflejo del Sol encima de la nieve que se había posado sobre la pinada hacían del camino un bonito desafío por el que caminar.
Era tanta la altitud que hasta se habían formado pequeñas estalactitas debajo de hundidos en la roca. Después de una pequeña parada para recuperar fuerzas y echarnos aún más fotos nos dispusimos a darle caña al trecho final para alcanzar la ansiada cima.

El viento corría a una  gran velocidad y las nubes se movían a realmente rápido, la única diferencia es que éramos nosotros quienes las veíamos, y no al revés. Estábamos por encima de ellas. Finalmente alcanzamos la cima y en un cortavientos hecho con piedras comimos a la hora de las 12:30. ¡Estábamos a 2381 metros de altitud! Se dice rápido.
Un rato después efectuamos la bajada. No debería haber sido especialmente dura, sólo que mis cuádriceps me estaban avisando de se iban a subir, menos mal que se calentaron al cabo del tiempo y no lo hicieron. En relativamente poco tiempo, estábamos en el coche de vuelta. [Vídeo].

Ha sido una gran aventura, difícil, pero nada que no se pueda compensar con algo de deporte, habrá que repetirlo, pero en otro sitio, ¿Quién sabe cuando volveré a escribir otra entrada con un nuevo reto?

sábado, 15 de noviembre de 2014

Preparación para la subida a la Sierra de la Sagra

Empiezo poniendo esta captura de pantalla:


Esto indica que si a las 13:00 del medio día hay una sensación térmica de -2º es que va a hacer mucho frío. Y digo mucho porque los cuatro que vamos a adentrarnos somos de Murcia y estamos acostumbrados al calor. Polares, camisetas térmicas, gorros de nieve y guantes, sólo hace falta comprarse unos calzoncillos de lana.

En esta subida a la cima de la Sagra me acompañarán Espín, Diego y Chupa. Los cuatro Adventeros69. ➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳

Además de machetes o navajas, como será una excursión de un día, tendremos que llevarnos almuerzo, comida y gumia con un alto valor energético. En la cima tendremos que reponer fuerzas. Sinceramente nunca he hecho una ruta con tanto frío, siempre han sido de un calor infernal.

Saldremos mañana, domingo 16 de noviembre, a las 7:00 de la mañana en el 4x4 de Chupa. Llegaremos a la Puebla de don Fadrique y empezaremos a subir desde el refugio por el Collado de las Víboras hasta la cima. Es un reto que llevábamos queriéndolo hacer muchos años, desde que estábamos en rovers, hará tres-cuatro años.

HAY MUCHAS GANAS



viernes, 29 de agosto de 2014

Mis herramientas para el camino.

Con más de 7 años, la herramientas de mis aventuras me han dejado, mis botas. Sin ellas no hubiera sido posible recorrer los cientos de kilómetros por los que me he dirigido. Han viajado a montañas, sierras, ciudades, regiones, países, incluso a algún continente.

Me llevaron a Londres, a Praga y Berlín, andaron por el Sahara, donde estuvieron por casi todo Egipto, también por Portugal, por Estambul en Turkía, de campamento de supervivencia en una isla llamada Dönk en Oudenaarde (Bélgica). Si empiezo por España no paro, entre otros sitios lo más importante ha sido Soria, la #AventuraMarMenor, #RetoDeLos78, se han recorrido Sierra Espuña, rutas por Moratalla...

Lo mejor de todo esto es que aún habiéndose recorrido todo eso y más, han aguantado, sin ninguna pega, sólo alguna que otra ampolla y sonar las alarmas en los museos del Cairo y en los aeropuertos obligándome a ser cacheado. Hoy me despido de ellas después de tantas aventuras y viajes, han sido una de las más grandes inversiones, tanto hecho por lo que valieron. Han merecido la pena.

¡Ahora a por otras!