domingo, 30 de octubre de 2011
Trick or Treat
EL otro día venía por la calle del Domino´s Pizza, cuando escucho a un chaval de siete u ocho años pidiéndole un disfraz de muerto a su madre, seguidamente entraron en la tienda. El chico, contento, iba a tener un disfraz; la madre, contenta, su hijo se relacionaría con otros críos; y yo, contento, ya tenía algo para escribir en la pecera.
Actualmente la fiesta de Halloween está globalizada, se celebra en todos los lugares del mundo, la noche del 31 de octubre. Niños que salen de sus casas disfrazados para hacer el típico "Trick or Treat" donde, o les das chucherías y demás dulces, o simplemente te tiran huevos. Apuesto a que ninguno de estos niños, y menos sus padres saben a que se debe esta celebración celta. Para ellos es solo un motivo para divertirse, pasarlo bien. En el mundo actual se transmite la información casi instantáneamente, gracias a los medios de comunicación o bien a las redes sociales. Halloween es una fiesta importada de otro país con el propósito que tenemos todos los españoles, fiesta, fiesta y más fiesta. ¡Si solo hace unos años que realmente la gente celebra esta "terrorífica" fiesta! , es de suponer que dentro de poco estaremos en Acción de Gracias, todo esto, ¿para qué? Adoptar costumbres que no son nuestras, que se adaptan o cambian nuestra cultura. Nosotros ya tenemos nuestras fiestas, nuestras fallas, nuestros toros, nuestro flamenco, nuestra tomatina...
Si perdemos nuestras fiestas, perdemos cultura, si perdemos cultura, nos hundimos. Deberíamos quedarnos con lo que tenemos, estar orgullosos de ello, y no adoptar nada que no sea imprescindible. Si no, mirad Estados Unidos, una ciudad ha adoptado la Corrida de Toros. Han adoptado esa fiesta, como también pueden aceptar otras.
Para finalizar lo que quiero decir es que para mucho de los españoles, este lunes será un lunes más, y no una fiesta que no tiene nada que ver con nosotros. Una noche tranquila, sin miedo, para quedar con los colegas, ya que al día siguiente es fiesta. Yo, por lo menos no daré caramelos, y menos aún abriré la puerta.
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No debemos renunciar a nuestros principios, a nuestras costumbres, ni a nuestras fiestas de pueblo de la España profunda... donde esté una buena orquesta para bailar como en los años 60, que se quite el truco o trato...
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